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WhatsApp activa para todos los usuarios el cifrado por defecto: nadie podrá espiar tus mensajes

Sin títuloLa app de mensajería anuncia que solo emisor y receptor podrán tener acceso a mensajes, fotos, vídeos y llamadas. El contenido estará cifrado “de extremo a extremo”

En medio de la polémica del acceso al iPhone del asaltante de San Bernardino, la aplicación de mensajería Whatsapp, propiedad de Facebook, acaba de anunciar que han activado el cifrado E2EE (end-to-end). Es decir, un protocolo severo en el que sólo el emisor y el receptor pueden leer los mensajes, por lo que no pueden acceder a ellos ni siquiera los proveedores de telecomunicaciones, los proveedores de Internet o los dueños de la aplicación. Esto quiere decir que la compañía no tiene ninguna capacidad para acceder a los mensajes de sus clientes, ni siquiera por orden de las autoridades.

Nadie puede ver qué dices. Ni ciberdelincuentes, ni ‘hackers’, ni regímenes autoritarios. Ni siquiera nosotros

“La idea es simple: cuando se envía un mensaje, la única persona que puede leerlo es la persona o grupo de chat a los que se envió. Nadie más puede conocer el contenido de ese mensaje … ni los cibercriminales, ni los hackers, ni los gobiernos opresivos, ni siquiera nosotros“, asegura Whatsapp en su blog.

La decisión de la compañía de activar este protocolo de encriptado vendría dada precisamente por el juicio entre Apple y el FBI, pero también por algunos otros en los que Whatsapp se ha visto afectada. De hecho, en Brasil se llegó a detener al vicepresidente de Facebook de América Latina por negarse a colaborar en una investigación, aunque fue puesto en libertad poco después.289

En este caso concreto, Facebook había incumplido varias órdenes judiciales que exigían la revelación de mensajes intercambiados entre presuntos narcotraficantes a través de la aplicación WhatsApp, una información a la que la compañía niega tener acceso.

A raíz del caso de Apple, han salido a la luz numerosos casos similares, en los que gobiernos o fuerzas de seguridad demandaban a desarrolladoras para conseguir información de teléfonos relacionados con investigaciones policiales.

Así, este movimiento podría interpretarse como una suerte de escudo contra futuras demandas, ya que las tecnológicas no quieren cometer una violación del derecho a la protección de datos, precisamente lo más valioso tanto para la compañía como para el cliente.